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Cuanto cuesta a un abogado colegiarse en España

 

Los colegios establecen cuotas que difieren mucho de un territorio a otro, por lo que los letrados no ejercientes están dispuestos a inscribirse en otra provincia si la oferta es más competitiva. Os explicamos los diferentes

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Para un abogado, elegir dónde colegiarse en España puede ser una cuestión de números. El coste de este requisito, obligatorio para poder ejercer como letrado en nuestro país, varía de una institución a otra, con diferencias de hasta 1.000 euros en las cuotas de ingreso.

 

La colegiación única, que permite que un letrado incorporado a cualquier colegio de España pueda prestar sus servicios profesionales libremente en el conjunto del territorio nacional, ha propiciado que la demografía colegial no siempre coincida con el número real de profesionales que trabajan en una zona determinada.

 

La llegada de la Ley de Acceso, con la obligación de cursar un máster y realizar un examen estatal para poder colegiarse, disparó el número de colegiados –sobre todo de no ejercientes– en los meses previos a su entrada en vigor, por miedo a no poder hacerlo posteriormente. Estos nuevos clientes buscaban, precisamente, encontrar un colegio cuyas cuotas fueran lo más bajas posible.

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Unificar cuotas
Ante esta circunstancia se plantea la duda de si convendría unificar las cuotas. En opinión del decano del Colegio de Abogados de Baleares, Martín Aleñar, “sería positivo, pero complicado, ya que no todos los colegios ofrecen los mismos servicios”. En esta línea Luis del Río, gerente del Colegio de Abogados de Valencia, ve “imposible” unificar las cuotas mensuales por esa misma razón. Explica que colegios grandes como Barcelona, Valencia, Madrid o Málaga siempre tendrán una mayor oferta que otros más pequeños. Sin embargo, para Del Río, “sí parece posible, y cada vez se aproximan más, unificar las cuotas de incorporación”.

 

Aunque el éxodo de colegiados en busca de cuotas más baratas se produce sobre todo en profesionales no ejercientes, también hay casos en los que quienes ejercen como abogados se colegian en otras poblaciones o provincias.

 

En opinión de Jesús Verdugo, decano del Colegio de Abogados de Valladolid, “debería regularse esta situación”, cuyo único objetivo es ahorrarse dinero. Según explica, en el estatuto general de la abogacía se establece que el abogado ejerciente residente es el que vive en un lugar y ejerce en ese territorio. “Hay que evitar que se colegien en otro lugar y luego aprovechen los servicios del colegio cercano a donde ejercen, como sucede en ocasiones”, apunta. Y es que la colegiación única hace posible que puedan aprovechar determinados servicios en otros colegios.

 

A José Joaquín Gallardo, decano de Sevilla, parece no preocuparle tanto esta situación: “No pasa nada porque algunos abogados se inscriban en colegios colindantes, hay libertad de colegiación”.

 

Por su parte, Abel Pié, decano del Colegio de Manresa y tesorero del Consejo General de la Abogacía Catalana –que agrupa a 14 corporaciones–, cree que cada letrado debe inscribirse donde ejerce, entre otras razones, porque sólo así puede acceder a la formación continua. No cree que exista una guerra de precios, “pero, si así fuera, bienvenida sea”. Este decano recuerda que en Francia hay 160 colegios: “Donde hay un partido judicial, hay un colegio”.

 

Sin embargo, en España la organización territorial tanto de juzgados como de colegios profesionales podría dar un vuelco. La reforma de la Ley de Servicios Profesionales podría plantear que sólo los abogados que litigan tengan obligación de colegiarse, así como reducir el número de colegios de abogados a uno por capital de provincia. Esta última medida iría de la mano de la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que modificará la demarcación y planta judicial, también agrupando los juzgados de primera instancia en los grandes núcleos poblacionales.

 

“Creo que la planta de la abogacía institucional española es la correcta y no debería alterarse”, sostiene el decano de Sevilla. “Hay que preservar el diseño actual porque es el mejor y sirve a los ciudadanos y a la Justicia”, insiste. Los decanos defienden que los colegios tienen autonomía propia y las cuotas las aportan los propios abogados, sin que afecte al coste de los servicios profesionales que prestan.

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Casuística

No ejercientes
En España, hay 83 colegios de abogados con 189.597 letrados, de los cuales 131.337 son ejercientes y 58.260 no ejercientes. Estos últimos son los más proclives al éxodo.

 

Casos extremos
El número de colegiados difiere mucho: desde los 34 o 50 de Tafalla o Estella, respectivamente, hasta los 55.700 de Madrid o los 19.500 de Barcelona.

 

Recursos mínimos
En muchos casos, a menor número de colegiados, se establecen cuotas más altas, ya que todos necesitan una infraestructura mínima. Así, los colegios más pequeños como Tafalla y Estella tienen una cuota de incorporación más alta que Madrid o Barcelona.

 

Barrera de entrada
El Tribunal de Defensa de la Competencia de Castilla y León obligó hace unos meses al Colegio de León a reducir la cuota de incorporación, después de que un abogado se quejara de que la cifra que se exigía suponía una barrera de entrada a nuevos miembros.

 

Colegios variopintos
Las cuotas pueden llegar a incluir la toga del abogado o acciones solidarias, como en Sevilla, donde se puede sumar, de forma voluntaria, un euro mensual a la cuota para Cáritas.

 

Reclamo electoral
Las cuotas de colegiación suelen ser una cuestión recurrente en las elecciones a decano de los colegios de abogados.

 

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